lunes 7 de marzo de 2011

Cuentos Inhumanos

Título: Cuentos Inhumanos
Autores: José Miguel Vilar-Bou y Verónica Leonetti
Editorial: Saco de Huesos. 



Cuentos Inhumanos se perfila como un producto diferente desde su misma presentación. Para empezar, huye de las portadas más abigarradas y coloristas, en favor del blanco roto, que recuerda a un lienzo, sobre el que destaca la maravillosa y compleja ilustración que sirve de portada y en la que tienen representación, más o menos evidente, los distintos cuentos que componen la antología. Después tenemos la contraportada, una sinopsis en las que los propios autores manifiestan la imposibilidad, tras cerca de una decena de intentos, de dar una sinopsis que pueda definir lo que este libro oculta en su interior. Luego, aunque pueda chocar que resalte tal cosa, está su peso, bastante mayor de lo que uno espera en un volumen relativamente fino, pero es que las ilustraciones que forman parte de este libro requieren un papel a su altura y Saco de Huesos ha sabido dárselo.

¿Qué hay sobre el contenido? , podéis preguntaros. Pues una primera forma de definirlo sería que está a la altura de su continente y no solo en calidad. Lo segundo, confirmar que los autores no estaban en absoluto desacertados a la hora de afirmar que era difícil dar una semblanza de lo que esta recopilación alberga en su interior. Podría decirse que el término " antología" se queda corto para definir este producto, inexacto, aunque tampoco podemos calificarlo de "fix-up" , los relatos no son un retales de una mega historia común. Aunque se le acerca. No hay una gran trama que lo interconecte todo, pero si una unidad entre relatos que va más allá de que todos sean historias ilustradas, hay algo más, una cualidad onírica, tanto en la narrativa como en los maravillosos dibujos surrealistas que la acompañan, también cierto halo de insanía, de asomarse al mal que anida en nuestro interior, más acentuado en unos relatos que en otros. Por eso, la lectura de estos Cuentos Inhumanos recuerda más a una noche de sueños especialmente vividos y heterogéneos que a nada, salvo tal vez las maravillosas escenas oníricas que Salvador Dalí diseñara para Recuerda, de Alfred Hitchcock. Esta semejanza se acentúa al ser algunas de las piezas escenas más que relatos en el sentido más clásico de la palabra.

Esta cualidad de relatos fuertemente ligados los unos con los otros hacen que, en opinión de quien esto suscribe, sea sino erróneo, si un tanto incompleto abordar el un análisis de esta antología despiezándola; se pierde la perspectiva global, como un mosaico que fuésemos viendo tesela a tesela Por eso, prescindiré de analizar cada relato por separado y me limitaré a esbozar más adelante los que más poso me han dejado.

Como conjunto, podía decirse que Cuentos Inhumanos es un libro de digestión lenta. Se lee con agrado, se devora incluso, pero, como un buen vino, lo empezamos a apreciar en su justa medida cuando notamos el retrogusto que nos ha dejado en el paladar. Si lo dejamos macerar en nuestra memoria nos damos cuenta de que algunos relatos que nos pasaron un tanto desapercibidos en la lectura, son ahora unos de los que más poso nos han dejado, y para bien.  Es algo que me ocurrió también tras leer Alarido de Dios. El estilo directo contundente y desprovisto de artificios de Vilar-Bou logra que su obra se lea con rapidez, pero también que perdure en nuestra memoria y, solo a partir de ese momento, comencemos a apreciar todo el subtexto que contiene. Las ilustraciones que acompañan cada relato acentúan esa sensación de perdurabilidad, de retrogusto artístico, impactándonos y anidando en nuestra memoria, convirtiendo la lectura de este libro en una experiencia casi única.

Tal vez por eso no sea un libro para todos los públicos, pero merece la pena intentar darle una oportunidad a esta obra tan singular.

Fuera como fuese y tras haber leído este libro hace ya unos quince días, dar unas pinceladas de los relatos que más me han impactado.

-El hombre borrado:  Sencillamente sublime, con una conjunción perfecta entre fondo , forma e ilustraciones. Lo leí en la sala de embarque de un aeropuerto, esperando por un avión que llegaría más de hora y media más tarde. El relato me dejó con un nudo en la garganta en plena sala de embarque del aeropuerto de Asturias.

-El final de la pesadilla: Éste es uno de los que han ganado a posteriri. En la lectura me gustó pero me pasó algo desapercibido, tal vez por ir justo detrás del hombre borrador. Un juego de espejos que te hace volver a él y teorizar un días después de su lectura.

-Cuento para asustar a los niños: Una historia que nos retrotrae a Picnic en Hanging Rock y no solo por la historia base. No he leído el libro en que se inspiró la película australiana, pero toda la atmósfera de este relato me recordó a la que impregna cada minuto del metraje de la obra de Weir.

-Mundo reflejado: una historia con un envoltorio aparentemente sencillo y un poco mágico, pero que oculta una reflexión amarga de la especie humana.

-El famoso fotógrafo de fantasmas: en este caso, debo decir que lo que más me impactó y sigue impactando es la ilustración que acompaña el relato y es, en buena medida, el eje de la historia.

-El laberinto de la araña: No quiero destriparos su contenido pero solo diré que es el broche perfecto para la experiencia onírica que supone la lectura de esta antología.


2 comentarios:

Erein dijo...

Hola, ya me lo he terminado XD. Mis favos son la entrevista, el laberitno, logicamente, y el finald e la pesadilla. Cuento para asustar a los niños también está muy chulo, y el fotógrafo de fantasmas, como dices, la ilustración ayuda mucho. No sé, en general lo he disfrutado mucho. Los que menos: el azar, montenegro (que no me gustó XD) y el hombre de arena.
Y el hombre borrado mola... porque yo he hecho práctiacs en el hospital donde pasa todo XD me encanta, yo sería de las que pasaría a verlo XD

Canario Negro dijo...

La entrevista mola un ego también, sobre todo el final.

Coincido más o menos en los que menos te gustaron, con la diferencia de que uno hay ninguno que "no" me gustase del todo. De todas formas, creo que Montenegro es un relato que si no gana, si que se aprecia más si has leído alguna novelas del autor y conoces un poco más algunas de sus constantes...

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