viernes 31 de julio de 2009

La bibloteca de la cueva

He añadido debajo de la lista de últimos comentarios un enlace al catalogo de mis libracos que estoy realizando gracias a la biblioteca virtual Anobiii que permite realizar un catálogo exhaustivo de tu colección en relativamente poco tiempo, además de tener cierto componente de red social

Por ahora acabo de empezar y tengo las cosas en pañales..pero iré ampliando fichas y metiendo más libros cada dia.

El Alucinante Mundo de los Asby

Sinopsis:

Los Ashby son una familia marcada por la tragedia y cierto grado de inestabilidad mental tras la muerte de sus padres once años antes en un accidente de coche y el posterior suicido de su hermano pequeño. Hoy la aparición de un joven que afirma ser el hermano fallecido desata una crisis en el inestable Simon y la depresiva Eleanor.


Director: Freddie Francis / Productores: Bernard Robinson / GuiónFotografía: Arthur Grant / Música: Elisabhet Luytens / Montaje: / Efectos especiales: Les Bowie / Intérpretes: Janette Scott (Eleanor Ashby), Oliver Reed (Simon Ashby), Sheila Burrell (tia Harriet),Maurice Denhan ( John Kossett),Alexander Davion (Tony Ashby),Liliane Brousse (Françoise), John Bonney (Keith Kossett), John Stuart (Williams) Harold Lang, Arnold DiamondNacionalidad y año: / Gran Bretaña , 1963 Duración y datos técnicos:

Comentario

Uno de los géneros que con mayor éxito cultivo la Hammer en los años 60, junto con las ya clásicas películas de terror, fue el del suspense psicológico. Se trata de una serie de películas, generalmente guionizadas por Jimmy Sangster, que narran rocambolescas historias llenas de misterio, dramas ocultos y giros de guion. Vamos, de alguna forma, el guionista británico se adelantaba al gusto actual por las vueltas de tuerca, no siempre coherentes con el desarrollo de la historia todo hay que decirlo.

El Alucinante Mundo de los Asbhy ( Paranoiac , 1963) es tal vez uno de los ejemplos que mejor ha aguantado el paso de los años dentro de este subgénero hameriano. Menos grandilocuente en lo que se refiere a la pericia tras la cámara de su director que su antecesora El Sabor del Miedo (A taste of Fear, 1961), ya reseñada en esta web. La película de Francis tiene, en cambio, a su favor un guión sino más sólido, si más coherente que el de la película de Holt. En esta ocasión Sangster juega bastante más limpio con el espectador sembrando pistas suficientes como para que podamos intuir, al menos en parte, por donde pueden encarrilarse los ya mencionados giros de guión.
Cabe destacar en este aspecto la presentación que se nos hace de los hermanos protagonistas nada más comenzar la película durante una Misa conmemorativa de la muerte de sus padres. Eleanor ( Janette Scott) se muestra alterada , profundamente afectada, como si hubiesen pasado semanas y no años desde el fallecimiento de sus parientes; su estado de nervios se hará especialmente palpable cuando se desmaye durante la celebración religiosa tras ver una sombra. Simon (Oliver Reed) se nos muestra por el contrario muy diferente: tocando el órgano de la iglesia, como hacía cando era pequeño, fumando de forma desdeñosa y despreocupada; cuando su hermana se desvanezca no mostrará preocupación alguna por su estado y se largará al pueblo a emborracharse.

De esta forma y en pocos minutos, Francis nos retrata con bastante claridad a dos de los principales agentes dentro de la trama. Sensible e inestable una, egoísta y algo autodestructivo el otro. La llegada del hermano supuestamente fallecido alterará para siempre la vida de ambos. Mientras que la primera dudará al principio de su propia cordura, puesto que en un primer momento solo ella verá al supuesto hermano, para ,posteriormente, recuperar su anterior alegría de vivir. Para Simon, sin embargo, la inesperada visita supone un acicate para continuar su espiral de autodestrucción, cada vez bebe más y se vuelve más agresivo para quienes le rodean. Toda esta espiral de sentimientos contradictorios e insania acabará desembocando en un impactante final, que, no teman, no destriparé, en que el que se evidenciará hasta qué punto ha llegado el grado de enajenación mental de uno de los personajes.

La película está dotada de una atmosfera algo insana y en algún momento opresivo apoyado en buena medida por la estupenda fotográfica del siempre eficaz Arthur Grant que sabe sacar un estupendo partido de escenas como aquella en las protagonizadas por una misteriosa figura en un antiguo granero.
Mención aparte, dentro de los aspectos positivos de la cinta, ha de hacerse al sólido reparto; puede que Francis no fuese un director de espectaculares recursos visuales pero, en cambio, era un sólido director de actores. Aquí logra uno de sus trabajos más brillantes, con un plantel de actores relativamente escaso, la trama necesita de pocos personajes, todos interpretan con solvencia sus respectivos roles; bastan una mirada, un pequeño gesto para conocer al personaje y, al menos en parte, sus demonios interiores.
Podría decirse que es, en buena medida, el reparto el principal responsable de la sensación de “juego limpio” que nos brinda la película, un personaje puede estar diciendo una cosa y ser traicionado por una mirada, un pequeño gesto que solo puede ser captado por el espectador que sabe a lo largo de la trama a que puede atenerse con los diversos personajes. Así pues, si que nos encontraremos ambigüedades a lo largo de una trama poblada de personajes un tanto al borde de la locura; lo que sí brillará por su ausencia serán los caracteres veleta, tan comunes en el género, que cambian de actitud cada minuto de película con el fin de marear al espectador.

En resumidas cuentas nos encontramos ante una de esas solventes películas que tan a menudo nos ofrecía la añorada Hammer Films. Un Thriller de misterio honrado y con unas interpretaciones bastante por encima de la media habitual en el género.






miércoles 29 de julio de 2009

Escritura Automática IV: Cansancio


Kikirikiriiiiiiiiiiiiiiiiiiiii entonó el gallo de plástico antes de que una mano de largas uñas lacadas en negro lo agarrase por la cabeza y lo lanzase contra la pared más próxima.

Claire Dupree se levantó con el pelo revuelo y los ojos inyectados en sangre. Se sentó en la cama restregándose los ojos para intentar centrar la visión. Lo primero que captó fueron los tristes ojos del gallo mirándola con gesto herido; era el quinto despertador que dejaba hecho trizas en un mes.

Claire se encaminó al baño. En el espejo una extraña le devolvió la mirada, una mujer que compartía sus rasgos físicos pero semejaba mucho mayor que ella, a causa de los parpados hinchados, los ojos tristes enmarcados por ojeras negras como la pez y el pelo más erizado que el de Cruela De Vil y salpicado de canas prematuras.

Era el rostro de una mujer derrotada, el rostro del sueño. Últimamente tenía sueño a todas horas pero no lograba dormir. Bastaba con posar su cabeza en la almohada para que sus ojos se convirtiesen en dos luces de semáforo. Tenía sueño, pero no dormía. Lo había probado todo. El yoga le había valido un tirón de espalda que la tuvo convertida en una alcayata durante un mes. El tabaco dejar la cama sembrada de cenizas. Las pastillas la hacían dormir a lo sumo un par de horas, y la dejaban atontada durante el resto del día siguiente. El hachís le había reportado risas y más cenizas….y el Whiskey a pelo pasarse la noche con la cabeza dentro del inodoro.

El cabrón del destino parecía haber dedicado que Claire no pudiese volver a dormir. Pero ella estaba decidida a descansar a terminar con aquella maldita sensación de sueño que la acosaba día tras día, a darle una patada en el culo al destino. Esa noche dormiría de una forma u otra.

Desayuno un café tan cargado que la cucharilla se tenía sola en pie y tres Malboro. La ceniza de uno de ellos dejó una pequeña quemadura en sus pantalones, pero ella ni se dio cuenta, solo podía pensar en la noche. Fue al trabajo y, como una autómata, desempeñó sus tareas habituales con suficiente diligencia como para que su jefe no le reprendiese nada. De todas formas, aunque hubiese cometido la mayor de las torpezas y el hombre la hubiese despedido, a Claire no le habría importado; aquella noche iba a dormir y era lo único que contaba.

Regreso a casa con una sonrisa pintada en los labios, pensando en el descanso que iba a lograr, en cómo iba a coger las riendas de su destino.

Para la cena se regaló una botella de Clos Martinet y un entrecot de Buey de Kobe; la ocasión merecía tales estipendios. Tras ver por enésima vez Operazione Paura, se encaminó hacia la habitación. Desdeñó el pijama de ositos a favor del escueto negligé que reservaba para las ocasiones especiales.

Con paso resuelto se encaminó a la terraza. Pudo subirse con agilidad a lo alto de la barandilla de seguridad. Luego, simplemente, se dejó caer. ¡Por fin dejaría de tener sueño!

lunes 27 de julio de 2009

La Vendetta de Lady Morgan




Director : Massimo Pupilo
Intérpretes: Barbara Nell, Erica Balnc, Paul Muller, Gordon Micthel, Michel Frian, Carlo Ketchel

Comentario:

Permitidme , por una vez, salirme de la tónica habitual de contar lo justo y necesario de los argumentos de las películas para destripar casi por completo el de la obra que ocupa hoy este blog. La Vendetta de Lady Morgan resulta esquiva de ver y su calidad no brilla a bastante altura como para que su visionado compense los quebraderos de cabeza que implica conseguirla; tampoco ayuda demasiado a este hecho el que la copia que resulta accesible para el aficionado medio sea simple y llanamente espantosa ( la imagen más que en blanco y negro está en verde y negro y la resolución es inexistente) y pese más de una giga...

Es por esto, que me tomo la libertad de contar con cierta concreción la trama de esta película.

Tanto de cara a su análisis como a la estructura de la película propiamente dicha , la trama se divido en dos partes o episodios claramente diferenciados. La primera es un remedo de trazo grueso de Luz de Gas , la segunda un fusilamiento de la atmosférica Danza Macabra. Si no habéis visto alguno de de estos dos referentes y deseáis llegar a ellos lo más vírgenes posible, mejor saltáis el fragmente de este artículo que está sombreado en blanco.

La película se inicia con el compromiso de Susan con el arquitecto Pierre Brisac, antes de que el parta de viaje por negocios. Para poder alcanzar tal estado ,l joven ha tenido que romper sus compromiso con un amigo de la infancia...Este acepta deshacer el compromiso, pero , por desgracia alguien asesina al arquitecto durante el trayecto en alta mar y a joven acepta casarse con si antiguo pretendiente. Lady Susan se marcha un tiempo de viaje para recuperarse . Paralelamente el espectador descubre que el arquitecto está vivo, pero amnésico.
Cuando la joven llega a su nuevo hogar descubre a su marido más hosco que de costumbre y que han cambiado a la mayor parte del servicio. Se ha quedado sin los sirvientes afines a ella y han sido sustituidos por :Un mayordomo con cara de asesino en serie, una criada histérica y la hija perversa de la Señora Danvers que tiene el hermosos rostro de Erica Blanc ( lo mejor de la peli) . Nada más llegar la heroína la Blanc la hipnotiza y comienza a lavarle el cerebro pos las noches, gracias a una rejilla de comunicación entre habitaciones......Vamos la sutilidad o la ambigüedad brillan por su ausencia. Tras una serie de maquiavélicas maquinaciones acaban logrando que la joven caiga de la terraza delante del médico ( al que han logrado convencer de que la chavala muy cuerda no está) haciendo que parezca un suicido ....
De este modo concluye la primera parte de la historia.
La segunda se inicia con el Arquitecto, al que teníamos abandonado y amnésico en el hospital, despertándose al soñar con el falso suicido de su amada. El joven recupera la memoria y se va a escocia en busca de su antigua prometida. Nada más llegar se lea encuentra, la joven le lleva a su habitación donde tienen una sesión de folleteo que concluye con Lady Susan contando a su sorprendido amante que ella está muerta ; solo se hace corpórea cuando ama y espectro cuando se venga.. En un flash back relato como ha ido logrando que sus asesinos se matasen entre ellos. lo malo es que también se han convertido en espectros y tienen la irritante cualidad de que beber sangre les hace corpóreos . Lady Susan le pide al arquitecto que escape , pero antes el decide que quiere rescatar al tío de esta ( lo tienen prisionero en el sótano) : Por desgracia cuando llega al hombre lo han dejado seco a base de lingotazos.. Los espectros malos comienzan a perseguir al arquitecto , al que ven como su nueva comida, Lady Susan en salvarlo y este en que la muerta lo acompañe ( pese a la insistencia de esta de que no puede hacer tal cosa) . Al final , justo cuando esta fuera, al pánfilo se lo cargan los espectros malutos de una pedrada... La película se cierra con un plano de la tumba de Lady Susan ( creo , con el color letrina de la imagen muchas cosas se intuyen más que verse) , cerrándose.

El resultado dos partes tan diferentes en tono y escasas en originalidad , es una película que sin ser mala , resulta innecesaria. No aporta nada ni argumental , ni estilísticamente. Los actores realizan un trabajo decente, pero sus personajes son tan planos que deslucen sus trabajos. La sutilieza o la ambigüedad, imprescindibles en el pimer tramo de la historia, están por completo ausentes y la segunda parte , solo puede calificarse de tomadura de pelo.

Lo mejor de la película, disfrutar de la presencia de Erica Blanc, y casi ni eso por la mencionada calidad de la copia,,,,,así que para eso mejor se pone uno Operazione Paura .

jueves 23 de julio de 2009

En el nombre del gato

El gato dio un fuerte lametón a su platito de café con leche antes de aclararse la garganta y hablar.

— Creo que debería ponerme un nombre.
— ¿Qué? — Preguntó distraída la mujer.
— Buscarme un nuevo nombre; el que tenía cuando era humano no me pega.

Chindasvitna, Bibliotecaria Suprema del Gran Chopito, recorrió con la mirada el perfecto espécimen de gato atigrado que tenía delante, no cabía duda de que estaba a eones de distancia del fofo cartógrafo que había sido antaño.

— ¿En cuál habías pensado?

Al gato no le dio tiempo a manifestar su total falta de inspiración onomástica, Recareda, Hechicera Suprema, entró en la cocina como un golpe de viento.

— ¿Aún andas buscando nombre?, saco de pulgas — Se sirvió una taza de café haciendo caso omiso del bufido de indignación del gato.
— Podrías ayudar un poco en vez de meterte conmigo, fuiste tú quien me trasformó. — reprochó el gato en tono seco.
— Así aprenderás a no intentar meter mano a quien no debes.

El gato se encogió ligeramente ante esa última frase. Lo que lo hacía recular no era tanto las palabras de la hechicera sino que la revelación, nueva para Chindasvinta, había provocado que esta última le lanzase “la mirada” .Ejércitos enteros se habían ablandado ante la expresión de furia de aquellos ojos.

-— Comprenderás que uno no es de piedra— repuso en tono que pretendía ser chulesco. — Pero no hablábamos de mis meteduras de pata, sino de buscarme un nombre.

La bibliotecaria aceptó la ofrenda de paz que había en las palabras del gato, aquella mañana no tenía ganas de discutir con nadie.

— Estoy pensando que en la sección de mi biblioteca dedicada a los mundanos hay un librito centrado en nombres de animales populares, igual nos inspira. — Acarició la mano de la Hechicera que, a juzgar por la expresión de su cara, estaba pensando en infringir algún nuevo castigo al minino— Reca podrías…

La hechicera la miró con resignación y musitó unas palabras en voz baja. El aire se tornó más pesado y las siete piedras de su colgante brillaron al unísono mientras el libro se materializaba sobre la mesa.

-—Eres un sol—concedió la bibliotecaria antes de premiar a la maga con un largo y cálido beso, para irritación del impaciente gato. — Veamos si encontramos un nombre que nos guste.

Empezaron a leer; fueron descartando un nombre tras otro; unos por considerarlos demasiado cursis, otros por pomposos. Finalmente encontraron uno que satisfacía tano al gato como las mujeres. Era el nombre de la mascota de una famosa novelista: Bruno.

martes 21 de julio de 2009

Pasadizo de Reseñas: El asesino ha reservado nueve butacas.


Gracias al especial Quatermass de Fantástico Italiano estoy teniendo la oportunidad bien de descubrir películas que me eran desconocidas, bien de animarme a ver otras de en las que tenía interés pero carecía de referencias fiables sobre su calidad o interés.

Una sorpresa agradable fue el seudogiallio El asesino ha reservado nueve butacas, un curioso ejercicio de estilo con reminiscencias de diez nergirtos que tiene mucho también de juego metatextual sobre el propio subgénero en que se enclava.

Os dejo con el enlace de la reseña pasadicera.


El Asesino Ha Reservado Nueve Butacas

domingo 19 de julio de 2009

Rivalidades

Un trueno hizo temblar los cristales de la vieja biblioteca mientras una voz, ronca y con un punto de sensualidad entonaba un extraño canto.

— ikc nekak sá clutlou apass

La mujer, pues era una mujer quien entonaba el cántico, se giró hacia el personaje que se sentaba a su izquierda, sobre la mesa. Seguía siendo un gato, la única diferencia es que su pelaje había tornado de negro a anaranjado.

— Es inútil— se lamentó el minino— nunca lograremos revertir el hechizo. — Miró a Chindasvinta con ojos cargados de pesar.

— Nunca digas nunca—sentenció esta. — No llevo siendo la bibliotecaria suprema del Gran Chopito desde hace casi mil años porque me queden bien las gafas. — Alzó la mano derecha y señaló con un gesto la impresionante colección de Grimorios y libros de conocimientos arcanos que se agolpaban en las atestadas estanterías color Wengué (o así lo había llamado Rapustín, el Decorador Supremo). —Aún no se ha inventado hechizo que mis conocimientos no puedan revertir.

— Pero Chindas…— replicó el gato— ya es la décima vez que me cambias de color – se contempló en el espejo— al menos está vez he quedado de un color normal y no rosa con topos amarillos como la semana pasada. — Alzó la cabeza y viendo que la mujer no replicaba, prosiguió el discurso— Puedo vivir como gato. Todo es acostumbrarme a lamerme las pelotas sin caerme de la silla y a seducir a las gatas del callejón por la noche…...Tampoco es tan mala vida. Además, así me ahorro pagar impuestos. …
Se calló cuando su mirada se cruzó con la de la bibliotecaria suprema. Chindasvinta podía parecer un ángel en sus momentos buenos (con su larga melena rubia, los ojos azul celeste y su delicada figura), pero cuando se enfadaba su mirada era más temible que la de la mismísima Medusa. El gato sintió como el sudor resbalaba por sus bigotes.

— Como te rajes de convierto en un periquito. — Sonrió con crueldad— Ese conjuro siempre funciona. El seguir o no, no solo es cuestión de que a ti te empiece a gustar tu nueva vida, sino de orgullo profesional. ¡No permitiré que esa zorra de Recareda y su Talismán de las Siete Lunas me derroten!— Dicho aquello salió de la habitación dando un portazo.

El gato exhaló un largo suspiro cuando las puertas se cerraron dejándolo acompañado únicamente por los libros y su cajoncito de arena. Llevaba trescientos años sirviendo al Gran Chopito y Recareda y Chindasvinta siempre habían mantenido aquella especie de siniestra competición; la una hechizaba a todo el que se le ponía a tiro (a Rasputín lo había trasformado, durante una semana, en un pavo real), la otra encontraba en sus libros las formulas para revertir los hechizos.
Aunque al parecer la relación entre las dos mujeres no siempre había sido así. Helsingh , el Consejero Supremo, le había explicado que en otros tiempos había sido íntimas. Hasta que un día sin saber nadie por qué — posiblemente ni ellas tuviesen claro el detonante de aquella enemistad—se habían convertido en encarnizadas rivales. Muchos mantenían que era uno de los efectos colaterales de la paz. Ningún Dios o mortal había vuelto a intentar vacilar al Gran Chopito desde que éste convirtiese a Zeus en una Mofeta (Ahora Atenea gobernaba el Olimpo) y los Paladines del Gran Chopito disfrutaban con los retos. Sin embargo, en raras ocasiones la sangre llegaba realmente al rio, el caso de las dos mujeres era excepcional.

El gato se estiró ya abrió las mandíbulas en un bostezo mudo. Realmente no bromeaba cuando le dije a Chindas que estaba más contento con este cuerpo, pensó; soy más feliz como Gato que como Michelino , Cartógrafo Supremo. Pero a Chindas no le convencerá nada de lo que diga, me disecaría antes de permitir que Recareda se anotase un tanto. ¡Ojala se me ocurriese algún plan que me permitiese seguir siendo Gato! ;y, ya de paso, un nombre.


La solución al primero de sus problemas se la daría unos días más tarde Metamorfa, La Espía Suprema, vieja colega suya en los tiempos en los que aún era humano. Como todos los paladines del Gran Chopito, Morfa era amante de los retos y de las oportunidades para poner en práctica sus más arcanas habilidades

— Hola, Gato, veo que Chindas sigue intentado curarte…— le lanzó una mirada de halcón— Esta vez te ha dejado muy…pintoresco.

El gato lanzó un mullido lastimero. El sortilegio de esta vez había provocado que sus patas, cola y orejas se volviesen blancas y el resto del cuerpo rojo...con rayas blancas…Parecía el Pendón de algún reino remoto.

—Estoy hasta la cola de tanto ritual — se lamentó—Si pudiese la convencería de que dejase experimentar conmigo…Pero— empezó a tender el sedal para pescar la ayuda de la espía—pero ya sabes como es. Se ha tomado esto como un reto personal. Así no sabría cómo retirarme sin correr el riesgo de convertirme en un periquito.

La espía que quedó mirando al gato durante unos instantes. Dudaba si seguir sus instintos de jugadora y ayudar al manipulador minino, o dejarse guiar por el orgullo y rechazar su taimada petición de socorro. Al final primó su amor por la aventura.

— Puede que exista una solución— respondió relamiéndose ante el plan que comenzaba a formarse en su mente — hace tiempo que no entreno alguna de mis habilidades y esta podría ser una oportunidad de oro para hacerlo.


.....

Dos noches más tarde. Una curiosa Urraca se coló por la ventana del dormitorio de una hermosa mujer de cabellos color fuego. Por ahora las cosas estaban saliendo según lo planeado; Recareda no había cambiado de costumbres en más de mil años. Así que el Talismán estaría sobre la mesita del fondo del cuarto, justo al lado del busto del Gran Chopito, desprotegido por completo pues entre los Supremos Servidores del Chopito no se daba el robo mi entre los perores rivales. Aquella noche, y por una buena causa, se quebraría aquella regla no escrita.


.....

Chindasvinta estaba consultando un grueso volumen de su biblioteca cuando la puerta se abrió con un estrépito que hito tintinear las cuentas de cristal de la lámpara de araña. En el umbral, con los rojos cabellos más revueltos de lo habitual y enfundada un ajustado vestido color negro— que resaltaba un busto aún más generoso que antaño—, estaba Recareda. Le sorprendió ver que de su cuello no pendía su Talismán.

— ¡Nunca pensé que llegarías a ser tan Hija de Puta! – Le espetó mientras se encaminaba en su dirección con los ojos cargados de furia jade— Sé que disfrutas derrotándome, pero nunca pensé que serías tan zorra como para hacer trampas.

Dicho esto golpeó, con la mano cerrada en un puño cargado de sólidos anillos, el rostro de una sorprendida Bibliotecaria. El impulso del puñetazo fue tal que la cabeza de Chindasvinta se vio impulsada hacia detrás, con un estremecedor chasquido de sus vértebras cervicales, mientras de su nariz empezó a manar un torrente de sangre.

— ¿De qué coño estás hablando? – preguntó atónita Chindasvinta mientras trataba de contener la riada carmesí que amenazaba con manchar su blusa blanco nuclear.

— Mi talismán — gritó señalándose el pecho— Alguien me lo robó ayer de mi casa y tu eres la única que tiene me odia lo suficiente

— De verdad me crees capaz de hacer algo así— respondió la interpelada que había logrado localizar un pañuelo para contener la hemorragia.

Recareda dudó unos instantes antes de responder, una parte de ella no podía creer que su actual adversaria fuese capaz de tan grande bajeza. Estaba a punto de suavizar su acusación cuando una voz las sorprendió.

— El talismán lo tengo yo— respondió el Gato— o mejor dicho lo tiene alguien que trabaja conmigo.

No pudo terminar la frase. Una mano, aparentemente delicada, pero fuerte como una tenaza lo agarró por el pescuezo.

— ¿Y se puede saber por qué lo has robado, saco de pulgas? – preguntó Recareda mientras clavando una mirada asesina en el intrigante minino que no se arrendó a la hora de responder.

— Porque todos estamos hasta las pelotas de vuestra guerra. Yo estoy feliz siendo un gato, pero ella insiste en “curarme”— Señalo con la cola a una ruborizada Chindasvinta— y tú conviertes en animal a todo el mundo solo para joderla a ella…Así que le pedí a Morfa que te robase el Talismán sabiendo que vendrías aquí y con un poco de suerte podrías hablar y solucionar de una vez vuestros problemas. Cuando hayáis hablando te devolveré el maldito medallón.
Recareda dejó caer al Gato en el suelo con escasa ceremonia, para desgracia de éste ,quien lanzó un maullido quejumbroso.

— Yo tengo otra propuesta. Te convierto en sopera ahora, para eso no necesito el poder del Talismán, y luego le digo a Morfa que me devuelva lo que es mío.

— Déjalo Reca. — La interrumpió Chindasvita que empezaba a recuperar la compostura—, no vamos a morirnos por intentar hablar con seres civilizados. – Señaló con un gesto la puerta—Anda, gato, vete y déjanos hablar.

— Por cierto- dijo el minino antes de cruzar la puerta—ya que he decidido seguir como gato, me gustaría ser atigrado, tiene mucho gancho con las gatitas del callejón.

Las mujeres quedaron mirándose la una a la otra sin mediar palabra. Fue la hechicera quien dio el primer paso. Con suavidad retiró el pañuelo del rostro de la Bibliotecaria para comprobar los daños causados por su derechazo; aún manaba algo de sangre de la fosa izquierda, la nariz comenzaba a hincharse y parte del pómulo estaba adquiriendo un tono cárdeno.

— Déjame que te cure eso— Aún sin el Talismán conservaba poder suficiente para curar un daño menor como aquel.

Sin esperar respuesta dejó que los dedos de su mano derecha recorriesen con suavidad la zona afectada mientras entonaba un ininteligible hechizo. Chindasvinta contuvo un pequeño quejido de dolor mientras la herida iba cauterizando.

—Sigues teniendo el mismo mal pronto mañanero que hace trescientos años—comentó en tono ligero. Se atrevió esbozar una sonrisa al notar que su rostro había recobrado el aspecto normal. — ¿Quieres un café o te apetece algo más fuerte?

— Que le den al café— contestó Recareda mientras enlazaba a la bibliotecaria por el talle— se me ocurren cosas mejores en las que invertir el tiempo contigo.
Empezaba a caer la noche cuando una lechuza se posó al lado del gato que trataba, en vano, de escalar por las lisas paredes del edificio de la biblioteca.

— Esas dos siguen reconciliándose. Y aún les queda cuerda para toda la noche—dijo el ave ya convertido en la Espía Suprema. Al ver la expresión cansada de los ojos del gato añadió. — Estoy pensando en que tengo en casa una botella de un Whiskey cojonudo y siempre me ha aburrido beber sola.

— Nunca he podido decirle que no a una botella de Whiskey ni a una chica bonita— replicó el gato meloso. —Además, no tienen porque ser esas dos locas las únicas que se lo pasen bien esta noche.

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sábado 18 de julio de 2009

Kriminal ( La máscara de Kriminal)



Director : Umberto Lenzi
Intépretes: Glen Saxon ( Kriminal), Helga Liné ( Inge /Trude), Andrea Boscic (Inspector Milton), Ivano Staccioli ( Alex Lafont)

1964 supone para algunos expertos el pistoletazo de salida para el llamado Fummeto Nero , vertiente del comic italiano de temática criminal protagonizado por personajes que , pese a llevar disfraces al más puro estilo comic yankee, se situaban siempre al otro lado de la ley. En ese 1964 verían la luz dos personajes emblemáticos de ese género Diabolick (llevado en 1967 a la gran pantalla de manos del gran Matio bava) y Kriminal que tuvo su debut cinematográfico en 1966 en el film que nos ocupa.

Éste último personaje creado por Max Bunker, nom de plume de Luciano Secchi, al igual que su coetáneo era un ladrón que no sentía remordimientos si tenía que recurrir al asesinato para cometer sus crímenes y tenía un peculiar enfrentamiento con el policía que le perseguía ( en este caso el Inspector Milton del Yard). Este punto de partida es , hasta cierto punto, arquetípico al resultar una herencia de las novelas pulp como Phantomas, por poner un ejemplo, pero resulta adecuado para un tipo de producto donde la gracia estriba en las complicadas maquinaciones que es capaz de realizar el criminal de turno , bien para perpetrar sus robos, bien para huir de la policía.

La película que nos ocupa adolece de ese último problema al primar as habilidades del antihéroe para desfacer entuertos, sobre una trama medianamente sólida al presentarnos una historia centrada en un robo de diamantes excesivamente alargada y rocambolesca ( en ocasiones) , para la más de hora y media que dura la película. Así, un prometedor y dinámico inicio no se ve respaldado por un desarrollo que esté a su altura y el ritmo de la película va decayendo hasta remontar al final de la misma con la persecución del protagonista.

De todas formas y , pese a sus fallos, la película se ve con agrado y sigue conservando su encanto. No está a la altura de la estupenda Diabolik , 1967, de Mario Bava, pero resulta infinitamente superior al engendro que perpetraron hace unos años con la película inspirada en la figura de Arsené Lupin , otro de los ancestros de estos hábiles ladrones.)

jueves 16 de julio de 2009

Accidente Laboral

Verá, Señor Juez, le contaré como pasó todo. Cómo sabe soy payaso y trabajo en una sala especializada en cumpleaños para niños. El otro día iba yo ataviado con mis ropas de faena, tal y como exige el código de trabajo de la empresa, cuando pasé por debajo de un edificio donde estaban realizando una mudanza. En aquel momento los operarios estaban alzando una fea estatua que representaba a un simio exprimiendo un limón, al parecer no cabía por la puerta. La cuestión es que la cuerda se rompió y la estatua se precipitó sobre mí matándome, o eso creo. Por eso ahora estoy frente a usted, esperando a que dictamine si puedo regresar a mi cuerpo y tener mi contencioso con aquellos torpes, o he de evolucionar hacia un nuevo plano de existencia y atormentarlos como fantasma.

martes 14 de julio de 2009

Estos humanos....

Meg dio un mugido de sorpresa cuando un extraño objeto circular se estrelló cerca de los campos donde normalmente pastaba tranquila. Llevada demasiados años dando leche como para que el mundo de aquellos seres pálidos de dos piernas le sorprendiese. Sin embargo, nunca había visto nada como aquello. Cierto era que el objeto se parecía bastante a aquel disco de plástico con que jugaban a menudo los hijos del granjero, golpeado en ocasiones el hocico de una hastiada Meg, pero cuando este caía al suelo no hacía saltar extrañas y cálidas luces anaranjadas, ni hacia un ruido capaz de hacer vibrar la tierra bajo sus pezuñas; además la cosa era como diez veces más grande que el disco irritante.

Se había acercado a oler el extraño disco cuando el hombre que le tocaba las ubres todas las mañanas para robarle la leche, salió histérico de la casa y la apartó a un lado con escasa ceremonia. Meg lanzó un mugido de protesta, pero el hombre parecía hipnotizado por aquella cosa; ella volvió a su prado a seguir pastando.
El resto de la tarde resultó curiosa ya que pudo dedicarse a contemplar tranquilamente las locuras de las que eran capaces los humanos. Su prado se llenó de intrusos fascinados por la cosa. Si le hubiesen preguntado a ella les hubiese explicado que no había nada interesante en ella; tenía tan poca vida como el disco irritante y no podía comerse. Pero a ellos parecía atraerles de un modo enfermizo. Semejaban toros en celo, pero, por fortuna, no llegaban a montar a la cosa. Lo único bueno de asunto era que, armaban tanto escándalo que aquella tarde las moscas apenas la importunaban mientras comía.

Finalmente unos hombres de verde se llevaron en uno de esos objetos apestosos que caminaban sobre piernas redondas el extraño disco. Los demás humanos fueron dispersándose dejando a Meg libre para campar nuevamente por su feudo.

Mientras contemplaba el solitario prado, solo pensaba « Estos humanos, son aún perores que esos estridentes seres que llaman ovejas»

viernes 10 de julio de 2009

Amenaza en la Sombra


Un matrimonio que acaba de perder a su hija. Se traslada a Venecia durante la temporada baja a causa de las obligaciones laborales del marido (encargado de la restauración de una iglesia) y con al intención de superar su dolor. Pero la ciudad de los canales les traerá sorpresas la mujer entra en contacto con unas extrañas mujeres que dicen traer un mensaje de la niña y el marido comienza a ver signos inquietantes por toda la ciudad, incluida una figura que se asemeja a la de la propia niña fallecida.
Para colmo de males la presencia de un misterioso asesino en serie en la ciudad de los canales no hace más que enturbiar aun más las cosas.

Ficha Técnica



Director: Nicolas Roeg / Productores: Peter Katz, Frederick Muller , Anthony B. Unger / Guión: Allan Scott ( basado en el cuento corto de Dafne du Maurier / Fotografía: Anthony B. Richmond / Música: Pino Donaggio / Montaje: Graeme Clifford / Efectos especiales: / Intérpretes: Julie Christie (Laura Baxter), Donald Sutherland ( John Baxter), Hilary Mason (Heather), Clelia Matania (Wendy), Massimo Serato (Obispo Barbarrigo), Renato Scarpa (Inspector Longhi), Leopoldo Trieste (Hotel Manager), David Tree (Anthony Babbage), Ann Rye (Mandy Babbage), Nicholas Salter (as Johnny Baxter), Sharon Williams (Christine Baxter), Bruno Cattaneo, Adelina Poerio, Giorgio Trestini Nacionalidad y año: Gran Bretaña / Italia, 1973 / Duración y datos técnicos:110 Color

Comentario



Antes de nada permítanme aclarar que, por desgracia, no he tenido la oportunidad de leer el relato de Dafne Du Maurier en que se basa esta interesante película, así que limitaré a valorar la película por sí misma y no en función de su fidelidad al texto original.
Amenaza en la Sombra (Don´t Look Now, 1973) es una de esas películas que retan al espectador a demostrar lo listo, o mejor dicho lo intuitivo que es. Y es que a lo largo de todo el metraje se es evidente que la película va a desembocar en un final sorpresivo que el avezado espectador tratará, seguramente en vano, de anticipar.

Si resulta difícil anticipar cual será el final de la película, aún lo es más ubicar esta en un genero concreto, puesto que a lo largo del metraje se mezclan elementos típicos de las Ghost Stories, con predicciones , asesinos en serie y un aparente toque de “luz de gas”. Esta curiosa amalgama ayuda a crear un film solidamente confuso, pues Nicolas Roeg, persigue crear en el espectador la misma sensación de perplejidad, en la que están sumidos los protagonistas, especialmente el marido.

El espectador mira con desconfianza a todo aquel que puebla la pantalla, da igual lo pequeño que sea su papel, pues todo el mundo incluido el matrimonio protagonista si me apuran, parece estar ocultando algo. Las motivaciones de unos y otros, sus inquietudes, sus deseos nos son deliberadamente velados por el director quien nos ofrece un sin fin de pistas falsas. Una mirada una frase de cualquier personaje parece ocultar algo, o al menos eso busca Roeg que pensemos. A lo largo de las más de dos horas y media largas de película el espectador no puede evitar preguntarse si las 2 mujeres que dicen traer un mensaje de Christine ocultan algo , si la extraña actitud del párroco se debe simplemente a que no está demasiado interesado en la restauración de la iglesia o hay algo más. ¿Quién es el misterioso asesino? ¿Tal vez alguien a quien el espectador ya ha visto? Preguntas y más preguntas cuya respuesta varía conforme avanza la trama.

Pero Amenaza en la Sombra (Don´t Look Now, 1973), no es solo un brillante juego de espejos en forma de película, si no también un ejemplo de buen uso del escenario donde la historia trascurre. Roeg usa de forma brillante las posibilidades de Venecia como trasfondo para una historia inquietante (esas callejuelas estrechas y solitarias e incluso un poco lúgubres que de repente desembocan en una abarrotada vía principal), pero además es capaz de ofrecernos un vivo retrato de la ciudad de los canales sin tener que recurrir a los lugares comunes. El director huye de las sempiternas escenas en San Marcos o el Puente de los Suspiros, de los Paseos en Góndola, para retratarnos una Venecia más real que podemos disfrutar sólo con alejarnos un poco del centro, o con recorrer la ciudad de noche para vernos en situaciones relativamente parecidas a las que viven los protagonistas.
Tampoco cae el director en la tendencia al “paisajismo poético”, tedioso vicio de algunos directores cuando ruedan en escenarios estéticamente privilegiados, lo que sin duda contribuye que el ritmo de la película, pausado a la par que fluido, no decaiga.

La historia avanza hasta desembocar en un final sorpresivo, pero no tramposo, a altura de una película cuya mayor virtud es haber jugado con nosotros, mostrándonos todas sus cartas, otra cosa es que el espectador no haya sido capaz de ver si significado.

viernes 3 de julio de 2009

Bienvenidos a roswell

Saturno: Base de la guardia planetaria

— Coronel Dx; tenemos un problema — informó el Capitán Xz. La hinchazón de su cráneo revelaba que estaba preocupado.
El Coronel levantó al cabeza de las tablillas laser que estaba examinando. Era un ser ya mayor así que el gris de su piel casi se había tornado en verde. Como todos los de su especie, vestía únicamente una túnica recta ajustada por un rígido cinturón dorado; el azul del atuendo era lo único que reflejaba su cargo.
— ¿Qué ha pasado? – preguntó tono sereno.
— Verá. — empezó el Capitán buscando las palabras adecuadas—. Supongo que sabrá que el Teniente Wy se divorció hace unas semanas y que desde entonces lo ha estado celebrando cada noche en el lupanar de Madame Ixsis — .Se detuvo para tomar aliento y continúo ante una indicación de su superior—. La cuestión es que anoche se debió de exceder con el Polvo de Anillos y decidió robar uno de los platillos y liderar una invasión de un solo satur a uno de los planteas del Sistema Solar.
— ¿Qué Planeta? — preguntó alarmado.
— La Tierra—. El Capitán vio extrañado como el gesto del Coronel se relajaba mientras tecleaba en su consola una serie de comandos que les permitirán espiar al díscolo Teniente sin ser detectados. Una curiosa aplicación que había añadido a las naves un antecesor bastante paranoico. Solo los más altos cargos conocían su existencia.

Al punto oyeron una voz distorsionada por las hondas y los vapores del alcohol.

«Saturnooooooooo Patriaaaaaaaa Xxxquerdiaaaaaaaaa»


Sin duda el Teniente había continuado la fiesta en su nave. Los controles indicaban que estaba ya muy próximo a la tierra, posiblemente hubiese usado el turbo motor. Sería imposible interceptarlo a tiempo.
El Capitán iba a decir algo cuando un estrépito les sorprendió en el altavoz. Parecía el ruido de cristales rotos; a este le siguió una retahíla de maldiciones y chisporroteos.

En la nave, el perjudicado Teniente hacia lo que podía para tratar de dominar un transporte cuyo cuadro de mandos había sido anegado en licor de topo. Entre las brumas del alcohol veía como la nave atravesaba como un suspiro la atmósfera terrestre, como la tierra parecía precipitarse hasta él sin poder hacer nada al respecto.
Antes de estrellarse y perecer, una última imagen se clavó en su retina. Un trozo de madera o metal adornado con aquellos garabatos que los terrícolas llamaban escritura
: Bienvenidos a Roswell.

— ¡Ex mío! – exclamó el Capitán— Se ha estrellado. Ahora los terrícolas conocerán de nuestra existencia.
— Yo me atrevería a dudarlo Capitán— contesto el Coronel— He vivido infiltrado entre ellos y si algo sé es que les encanta buscar tres tentáculos al pulto. El gobierno tratará de ocultarlo todo con torpeza y el pueblo pensará que es un montaje para ocultar algún oscuro experimento. — sonrió satisfecho. — En cuanto al Teniente Wy, diremos que ha tenido la mala suerte de ser absorbido por un agujero negro mientras pilotaba ebrio.

miércoles 1 de julio de 2009

Escritura Autómatica: Su Santo grial

A Karen el sonido del disparo le recordó a los petardos que siempre tiraban lo
niños en las fiestas del barrio, incluso el olor que despedía el humante cañón del
arma que sujetaba en la mano derecha, le traía rememoranzas de los mismos.
Pero lo que más le sorprendía, era no tener remordimiento alguno por haber
acabado con la vida de la mujer que estaba tendía sobre la alfombra, rodeada por
las cartas de Tarot que habían caído de sus manos cuando resultó abatida. Karen
guardó la pistola en el bolso y se dispuso a salir de aquel cuarto. Lo tenía todo
planeado; en ningún momento se había desprendido de los guantes y, por si
algún despistado se aventuraba a aquellas horas de la noche por aquellas calles
desiertas, había puesto una tetilla de biberón a modo de silenciador. Sin hacer
ruido — llevaba zapados de suela de goma— se encaminó a la puerta trasera que
la víctima tenía en el negocio, una medida para que los clientes que se
avergonzaban de usar los servicios de una bruja no corriesen el riesgo de ser
vistos.

El miserable callejón al recibió con la pestilencia de los orines de los borrachos y
la comida putrefacta del restaurante de la esquina. Haciendo caso omiso al edor,
sus labios se curvaron en una sonrisa de satisfacción. Por fin alcanzaría su Santo
Grial particular, sin olvidar que, las interminables noches que había pasado en la
oscura y angosta cabina, fingiendo ser alguno de los seres queridos de los pobres
asistentes a las sesiones espíritas de Madam Balitsky, serían compensadas. Los
palos, las noches de ayuno, las mil y una afrentas sufridas en manos de la vieja
habían sido vengadas.

Llegó a la estación y abrió una mellada consigna. Extrajo de ella una vieja maleta
de cartón, fustigada por el paso de los años. No la abrió en aquel momento para
ver su contenido, sino que esperó hasta llegar al hotel en que se había registrado
bajo un nombre falso.

Abrió la maleta y depositó su contenido sobre la cama: un vestido rosa, como
para una niña de tres años, unos zapatos, unas medias, un osito de peluche al
que le faltaba un ojo y una mochilita. Sopesó esta última y la abrió. Más muñecos,
y una bolsa de caérmelos fosilizados. Nada que le resultase útil, salvo que…Sus
dedos tantearon algo en el fondo. Un trozo de cartón. Lo sacó con un cuidado
casi reverencial. Era una foto. En ella sonreían a la cámara un hombre de unos
treinta años y aspecto amable pero cansado, una mujer, algo más joven, y
sorprendentemente parecida a Karen y una niña pequeña de sonrisa desdentada:
Ella. Giró la foto. Cuando vio la inscripción lloró. John, Carol y la Pequeña Mary en
Central Park.

« Me llamo Mary» no podía parar de pensar mientras las lágrimas corrían por su
rostro, mientras la invadía un extraño sentimiento de victoria.

La codicia es el motor de muchos crímenes; el dinero, el poder, el amor…pueden
movernos a matar. En el caso de Karen, solo codiciaba lo que la bruja siempre le
había negado: su identidad, conocer quién era antes de que aquella horrible
mujer la secuestrara y esclavizara.

Danza Macabra



Un periodista deberá pasar la Noche de Difuntos en un viejo castillo aparentemente maldito a raíz de una apuesta con el escritor Edgar Allan Poe y el misteriosos Conde Blackwood.


Ficha Técnica



Director: Antonio Margheretti / Productores: Leo Lax y Ricardo Vicario / GuiónFotografía: Ricardo Palllotini / Música: Ritz Ortolani / Montaje: Otelo Colangelli / Efectos especiales: / Enrico CatalucciIntérpretesNacionalidad y año: Italia 1960/ Duración y datos técnicos: 87 minutos Blanco y Negro

Comentario



El cine italiano de terror vivió uno de sus mayores momentos de esplendor entre mediados de los años sesenta y los años setenta de la mano de autores como Ricardo Freeda, el maestro Mario Bava o el hacedor de la obra que hoy nos ocupa: Antonio Maghereti. Este último tal vez no sea un autor de la fama de los dos anteriormente citados , o del posterior Dario Argento, pero con Danza Macabra ( Danza Macabra, 1964) se ganó un merecido puesto de honor en el Olimpo del fantarerror italiano en general y del cine de viviendas encantadas en particular.

Danza Macabra ( Danza Macabra, 1964) está fuertemente influida por, La Máscara del Demonio ( La Masquera del Demonio, 1960) , ya no solo en el aspecto estético y la fotografía , con un uso de los claroscuros claramente deudor la obra de Bava, sino también por la presencia de la musa del terror transalpino : la inglesa Barbara Steele. Aún así y, pese a esas influencias, la obra de Margheretti es una película con personalidad propia y no un simple remedo de la anterior.

El punto de partida de la historia no puede ser más sugestivo. Un periodista inglés, escéptico y algo envarado, acude a una taberna a entrevistar al escritor norteamericano Edgar Allan Poe (quien está recitando fragmentos de la turbadora Berenice) , e inicia una pequeña discusión con el escritor sobre la existencia o no de lo sobrenatural. Su conversación es escuchada por el Conde Blackwood, quien le ofrece pasar esa noche en su castillo (es noche de difuntos). Al parecer el inmueble está encantado y ninguna de las personas que han pasado en los últimos años la noche allí ha vivido para contarlo: todas fallecieron en extrañas circunstancias y sus cuerpos yacen en el camposanto del castillo.
El periodista acepta, evidentemente, el trato y habrá de pasar la noche en la misteriosa vivienda.

Ya desde la verja de entrada, recubierta por la hiedra, la sensación de amenaza y misterio es palpable, también todo hay que decirlo, lo es el aire de decadencia; las tupidas enredaderas dotan al exterior de la vivienda de un exquisito barroquismo que antecede lo que nos encontraremos en el interior del castillo.

En esta primera toma de contacto con el castillo es donde Margheretti muestra su mejor pulso como director; en una escena sin diálogos y sin apenas música (cuando ésta aparece es para mal, todo hay que decirlo) vemos como Alan Foster recorre el citado jardín y el interior del castillo. El director dosifica con pulso el tempo narrativo y la creciente sensación de inquietud hasta que se manifiesta el primer fenómeno inquietante del castillo (que no citaré para no destripar nada), es apenas un flash pero está introducido en el momento adecuado para crear en el espectador, y el protagonista, la necesaria sensación de alerta.

A partir de ese momento comienza el verdadero sueño bizarro. Los habitantes del castillo interaccionaran con un cada vez más confuso (y menos escéptico) periodista. La sensación de opresión y de incertidumbre es cada vez más creciente y es recalcada con la puesta en escena. Cuadros que parecen temblar ante la mirada del sufrido espectador, personas que parecen desaparecer sin dejar rastro y vivencias del pasado que parecen volver a repetirse en un macabro bucle temporal. Una montaña rusa de sensaciones que provocan que paulatinamente la inquietud se transforme en el más básico miedo, casi en la locura, hasta devenir en un, aunque predecible, impactante final.

No obstante de sus virtudes, la película tiene, para esta humilde escribiente, un defecto que provoca que el resultado de la película si bien estupendo no llegue a la categoría de magnífico: el uso de la música. La partitura de Ritz Ortolani abusa del crescendo para recalcar situaciones de tensión. Un defecto, por otro lado, relativamente común en el género y que podría haberse dejado pasar si en algún que otro momento los citados crescendo no “spoileasen” lo que va a suceder a continuación. Un problema menor, de todas formas, dentro de una película que sigue atesorando una calidad más que notable y cuyo visionado es una verdadera delicia para los aficionados al género.