martes, 8 de septiembre de 2009

La Habitación de la Torre: 13 cuentos de Fantasmas



Título: La Habitación de la Torre: 13 cuentos de Fantasmas
Autor: E.F. Benson
Traducción: Rafael Lassaleta
Pie de imprenta: Madrid, Gran Vía 69, (2009)
Colección: El Club Diógenes
T.O.:
Género - materia: antología, terror

La habitación de la torre es una antología de cuentos de fantasmas escritos por E.F Benson ( 1867-1940) , considerado el pionero y gran maestro de la Ghost Story junto con su coetáneo y amigo MR. James. Miembro de una familia ilustre, su padre llegaría a ser Arzobispo de Canterbury y sus tres hermanos (incluida una hermana Egiptóloga) también cultivaron el arte de escribir. Escritor prolífico que tocó desde la novela humorística ( que le reportaría su mayor fama en Inglaterra) al relato de terror, es una figura, por desgracia poco conocida en nuestros días. Esperemos que la edición de este recopilatorio de historias cortas en bolsillo sirva para darle a conocer a un mayor abanico de público.

Valoración general de la antología: 
Pocas veces puede el lector encontrar en el mercado una antología que partiendo no solo de una unidad temática sino también de autoría, alcance un resultado global tan sólido. No se encontrará el lector ningún relato malo o mediocre, ni siquiera insípido. Incluso Orugas, tal vez el que pero ha soportado el paso del tiempo en algunos aspectos, logra que alcancemos importantes cotas de inquietud.

Principales Rasgos que definen la escritura de Benson en esta antología

— Narración en primera persona. Diez de los tres cuentos hacen uso de la primera persona para narrar la historia principal sobre la que versan. Puede tratarse bien de un monologo en el que protagonista de la acción narra sus vivencias, bien de una conversación entre dos conocidos. La regla que les caracteriza a todos es ser hombres pertenecientes a lo que podría definirse como sociedad respetable, que por tanto no son susceptibles de histerismos o exageraciones vacuas. Da así Benson un importante poso de credibilidad a la figura del narrador.

— Casas Ajenas: En bastantes ocasiones el escenario escogido para los horrores es una morada ajena; muchas veces esta ha sido alquilada por unos conocidos del protagonista a los que este vista, con su particular historia ( desconocida por todos de por medio).

— Teorización sobre lo extraño. En casi todos sus retratos Benson teoriza sobre los elementos que intervienen en la historia que va a narrar y que pueden explicar o no las situaciones vividas. Así en La Habitación de la Torre se expone una interesante teoría capaz de explicar ciertos sueños proféticos , en El cobrador de Autobús esgrime una teoría que podría explicar la mayor parte de los fenómenos y que es un germen de lo que hoy calificamos de mundos paralelos; o en El Cuerno del Horror, expone una interesante visón de las alucinaciones que la falta de oxígeno en grandes altitudes podría provocar en nuestro cerebro. Muchas veces estas teorizaciones van acompañadas del uso de una serie de herramientas conocidas por el investigador de lo extraño, de este modo en El Jardinero los protagonistas harán uso de la escritura automática para llegar a la raíz del misterio.

— Preludios del horror cósmico, con enfoques y desarrollos muy diferentes, en : Y ningún pájaro canta, Orugas y Negotium Permbulans.

— El fantasma con asuntos pendientes: Puede ser la venganza ( Alfred Whadman el Ahorcado, la Viña de Nabot), Necesidad de admitir el pasado ( El Jardinero), Añoranza ( Piratas); los aparecidos del otro lado tienen un sin fin de posibilidades que el autor exprime con maestría.

— Desmitificación. En algunos de los relatos se observa o puede observarse cierto afán desmitificador de lo sobrenatural pero siempre ligado al respeto. Así el horror de El cobrador de autobús no se presentará en el oscuro caserón donde uno de los protagonistas espera ver fantasmas sino en una casa moderna, o en Como desapareció el miedo de la galería alargada, el inicio del relato es una simpática parodia de la pragmática actitud que parecen tener los ingleses hacia las viviendas habitadas.

— Profecías: En ocasiones el horror que experimentará el protagonista de la historia irá precedido por alguna señal. Esta puede ser un sueño recurrente ( La habitación de la torre, El rostro); una serie de visiones en un lugar concreto ( En el metro) o una anécdota previa que he narrado otra persona ( El Cuerno del Horror).

Cuento a cuento:

1. La habitación de la torre: Esta historia ya la conocía antes de adquirir el libro. fue, de hecho, mi primer contacto con Benson y desde la primera lectura me cautivo ese estilo que destila, un tanto onírico. Las relecturas no le han hecho perder fuerza y me sigue pareciendo una de las aportaciones más interesantes que ha tenido el subgénero de las historias de vampiros. Destaca, sobre todo, la atmósfera inquietante que al autor logra con algo tan sencillo como el relato de un curioso sueño que el protagonista lleva teniendo durante años hasta generar una necesaria sensación de alerta en el lector y el protagonista. El final brilla a gran altura y es de agradecer la sutileza con la que se introducen elementos característicos como la reacción de los animales ante diversos fenómenos.
2. Y ningún pájaro canta: Un relato que deja a un lado el fantasma clásico para centrarse en una historia de tintes lovecracftianos. De nuevo destaca la erudición del autor en temas sobrenaturales y su tino para introducirla sin caer en la pedantería. La primera toma de contacto del narrador con el bosque es realmente inquietante y atmosférica. Tal vez el único defecto del relato es que el enfrentamiento con el mal queda algo anticlimático.
3. Alfred Whadman el ahorcado: Un relato que leyendo linealmente el libro en lugar de ir saltando de un relato a otros sin orden concreto, sorprende por el brusco cambio de tono respecto a sus dos precedentes. La historia se va desgranando con parsimonia hasta conducir a la siniestra entrada del espectro en cuestión que resulta verdaderamente inquietante. Merece la pena destacar, también, el cómo Benson llega a trasmitir al lector no –creyente la angustia de un cura faltamente ligado por su voto de no romper el secreto de confesión.
4. En el metro: otro gran relato que, tras un inicio algo ensayístico, combina visiones premonitorias y fantasmas para crear una historia algo triste y que llega a general algún que otro escalofrío al lector. A diferencia el relato que le precede en la antología, la extraña hace presencia desde el mismo momento en el que el narrador empieza a contarla extraña vivencia que le ha acecido. Pese al riesgo que comparta ese inicio potente, Benson sabe mantener la tensión durante toda la trama sin perder ritmo. La tensión no decae en ningún momento y la atención del espectador se mantiene el punto y final del cuento.
5. Orugas : Este relato ha envejecido algo peor que sus precedentes y resultan necesario que el lector lo lea desde la óptica de los conocimientos científicos y la mentalidad de la época en que vivió Benson para poder disfrutarlo; de lo contrario su lectura dejará un sabor algo amargo en la boca al conocer la explicación final del misterio. No obstante las primeras páginas del relato configuran un análisis ralamente sugestivo sobre la autosugestión y como puede influir ésta en las visiones de seres inexplicables.
6. Como desapareció el miedo de la galería alargada: Un relato verdaderamente magnífico. Con un inicio no exento de humor que refleja a la perfección la peculiar actitud británica hacia las casas habitadas por fantasmas ( sean lo que sean), la historia da un giro hacia el terror más escalofriante , sin que la calidad de la narración se resienta. La primera parte de la historia donde se nos presenta la casa escenario de la acción, sus pintorescos propietarios y la peculiar maldición que los acosa, están tan estupendamente recreados que uno casi parece estar leyendo no un cuento de ficción si no una añeja leyenda, no en vano Benson era aficionado a lo sobrenatural desde el punto de vista de la investigación, lo que se nota en casi todos sus cuentos, aunque en este es más patente de lo habitual.
7. La viña de Nabot: Otro relato que nada tiene que ver con sus predecesores en la presente antología. En esta ocasión Benson abordará, de forma notable, la figura del fantasma cuyas iras se dirigen a un personaje concreto. Brillantemente narrado desde el punto de vista de la víctima, pese a un inicio algo dubitativo y que se demora, tal vez en exceso, en la introducción, el cuento deja a lector con buen sabor de boca. Sin embargo, junto con la citada introducción algo larga (o tal vez en parte debido a ésta), el relato presenta un pequeño defecto de cara al lector más curtido ya que se puede intuir con bastante prontitud por que cauces evolucionará la historia, perdiendo así el elemento sorpresa que siempre da colorido a este tipo de narraciones.
8. El cobrador de autobús: Esta historia resultará familiar a los aficionados al cine de terror británico, pues inspiró uno de los episodios que componen la excelente y seminal Al morir la Noche ( Death of the Night , 1946). Una de las grandes virtudes del relato es huir de los lugares comunes de este tipo de historias, como el caserón antiguo (el inicio del relato es desmitificación pura), para optar por una ambientación contemporánea y una historia más cercana al lector. Dejando a un lado las posibles explicaciones del misterio, El cobrador de autobús inquieta por escoger una historia y una concatenación de hechos que podríamos experimentar en nuestras carnes.
9. El jardinero : Curioso relato donde Benson va dosificando con pericia los elementos inquietantes del misterio así como las pistas para resolverlo. Destaca el uso , nada efectista, que el autor hace de la “escritura automática” ( hace mención incluso a los elementos subjetivos que pueden incluir sobre la misma o a las leyendas negras sobre su efecto sobre nuestra cordura) que demuestra que Benson no solo era un estupendo escritor sino un hombre versado sobre lo que escribía.
10. Negotium permbulans: Un relato alejado de nuevo la historia de fantasmas al uso, más cercano a los horrores expuestos en el segundo relato de la antología . Resulta magnífico el inicio donde se nos expone el pueblecito donde trascurre la trama y ciertos elementos de la iglesia que son importantes para la historia. El final es de los que dejan con los pelos de punta si uno tiene la mala fortuna de leer el cuento por la noche.
11. El rostro : Otro de esos relatos que puede llegar a producir un agradable escalofrío de inquietud. Retoma una figura ya tratada en La habitación de la Torre, como es el sueño recurrente a lo largo de una vida y cuyos elementos evolucionan a la par que ésta, con resultados equiparables en calidad pero muy diferentes en cuanto a desarrollo de la historia.
12. El Cuerno del Horror: Estamos ante el único relato que se aleja por completo de la narración fantasmagórica para centrarse en horrores más terrenales con reminiscencias de leyendas como la del Yeti. Benson demuestra en este cuento que no es solo un maestro a la hora de relatar terrores más oníricos o etéreos sino que también demostraba un gran manejo de la narrativa de acción, en la segunda parte de la historia en la que el protagonista ha de huir de un horror imposible. Con una prosa más visual que nunca, el lector puede imaginarse sin problemas toda la acción gracias al milimétrico retrato que los personajes van desgranando entorno a sus particulares vivencias. Es, sin duda, este cuento , un vehículo apropiado para ser trasladado a la pantalla( por ejemplo , en in film que recuperarse las entrañables películas de terror de episodios británicas)
13. Piratas: Probablemente hoy en día no enclavaríamos este relato dentro de la categoría de terror sino en la de fantasía. Benson huy por completo de lo lúgubre y lo inquietante para darnos una visón diferente del cuento de fantasmas, más ligada a lo conmovedor que a lo tétrico. El relato está impregnado de una atmosfera nostálgica y de añoranza de un pasado, cargado de alegría para el protagonista, sin caer en el sentimentalismo. El autor británico demuestra , de nuevo, su gran versatilidad en una historia que supone un curioso cierre para una estremecedora antología.
Breves notas sobre la edición 
La edición en base a la que está escrito este artículo es la reciente verisón el bolsillo que Valdemar ha sacado de su recopilatorio: La Habitación de la Torre, 13 cuentos de fantasmas, que ya hace algún tiempo fue publicada en tapa dura en la colección Gótica.
Como siempre la traducción del texto resulta sino impecable, francamente notable, así como la calidad de materiales escogidos. Señalar, como detalle curiosos para los puristas de los formatos, que la colección Club Diógenes ha cambiado ligeramente su formato y su presentación. Así ya no tendremos el característico azul pálido identificando los libros de terror y, esto puede molestar más a algunos, el tamaño de los libros ha cambiado, elevando su altura.
La introducción con que cuenta la antología es magra pero bien documentada y resulta suficiente para meterse en situación.
La selección de relatos, como se ha podido ver en el análisis, es bastante equilibrada, En un aspecto colateral de la misma de de poner, sin embargo, mi único “pero” a esta edición y es que en ningún lugar del libro se recoge la fecha en que esta escrito cada relato. Personalmente creo que esa información es un elemento importante para una antología de este calibre, no solo permite contrastar la evolución del autor a lo largo de los años, sino que datar los cuentos puede ayudar , también, a captar mejor algunos matices de parte de las narraciones.

1 comentario:

Quimerico Inquilino dijo...

Benson no está entre mis predilectos quizá porque se encuentra más cercano a Poe que a Derleth, Lovecraft o Hodgson, más afines a mis gustos fantásticos. Coincido no obstante en que es una gran antología y muy disfrutable.

Muy buen análisis de la misma.

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