Se llamaba Euristiano, y hacía tiempo que había abandonado la juventud, sus músculos eran flácidos y el abdomen se curvaba generosamente, evidenciado la calidad de los guisos de su mujer. Apenas alcanzaba el metro cincuenta de estatura y lo que sujetaba en las manos difícilmente podía calificarse de espada. Sin embargo, Euristiano se consideraba a sí mismo un héroe de su pueblo o, al menos el prototipo de uno. Por eso se había adentrado en el laberinto que había bajo Tesarania, su ciudad, en busca de la lo que llamaban La Luz de la Verdad. El fuego que no nuca se apagaba o consumía, el fuego que solo quemaba al impío: el fuego de Hestia.
Pensar le ayudaba a espantar sus miedos. Se contaban cosas horribles sobre el laberinto, como que Magera la más terrible de las Erinias, lo usaba para pasar sus vacaciones, o que un primo segundo del Cerbero era el encargado de custodiar la Luz. Además, estaban los ruidos. Siseos en los túneles aledaños. Ruidos de pisadas que parecían provenir de detrás de él y se paraban en cuanto se giraba. En momentos como aquellos, el heroicismo amenazaba con abandonarlo y le entraban ganas de salir corriendo y soltar la espada. Solo el miedo a perderse se lo impedía. No tenía idea alguna de donde se encontraba, así que era mejor seguir avanzando.
En otros momentos, pensaba en el anhelado objetivo y los sueños de gloria le daban alas en su búsqueda, desdeñaba los ruidos y las leyendas y caminaba con paso firme y la cabeza erguida. Pero los instantes de optimismo duraban poco; hasta que un chillido quebraba el aire, haciéndole sentir la cercanía de un pequeño Hades. Pero la felicidad y la supervivencia de su pueblo requerían que alguien se hiciese con el fuego, y ese alguien debía de ser él. No podía permitirse que, los rivales que avanzaban por otros corredores, lo encontrasen primero. Por una vez no sería el herrero más torpe de todo Tesarania, sino su más glorioso héroe. Así que se tomaba cada grito cómo la corroboración de que había un rival menos compitiendo por la gloria.
Tenía antes sí otro cruce. Se encomendó de nuevo a Zeus, pero el Dios debía estar demasiado ocupado seduciendo a alguna incauta jovencita como para oír la llamada de su más ferviente campeón. Cabizbajo, se lo pensó unos instantes y se decantó por el túnel situado más a su derecha. Avanzó por él durante unos angustiosos metros y llegó a otra intersección. Sin molestarse en encomendarse a Zeus, optó de nuevo por el ramal más alejado, el único que parecía vagamente iluminado.
Los gritos eran cada vez más escasos, y los pasos ya no lo importunaban. Lo consideró una señal de que estaba cerca de su objetivo. Pero aún tendría que atravesar una centena de túneles y dudar ante una decena de cruces. Sin volver la vista atrás o desandar sus pasos. Siempre hacia delante. Unas veces por miedo, otras por la determinación que brindan los sueños de gloria; el fuego tenía que ser suyo.
Al llegar al final del último túnel un gruñido le sacó de sus pensamientos. Esta vez no había llegado a un cruce de caminos, ante él se alzaban unas inmensas puertas flanqueadas por enormes teas en las que brillaba un fuego azulado. Frente a ellas estaba su custodio. Euristiano tuvo que reprimir una carcajada al verlo, por temor a merecer la cólera divina. Cierto que podía ser pariente de cerbero, las tres cabezas chillonas lo atestiguaban, pero ahí concluía el parecido. Si Cerbero eran una musculosa bestia, grande y fuerte como un caballo, aquella especie de caniche tricéfalo no alcanzaba el tamaño de un gato. Tenía más peligro su molesto ladrido que el ataque de sus mandíbulas. Euristiano avanzó con paso firme y hundió su espada en el espinazo del patético can que intentaba montar su pierna — debía de estar necesitado— La escuchimizada espada se rompió al dar el golpe mortal.
Muerto el vigilante. Se acercó a la puerta y antes siquiera de alzar la aldaba en forma de cabeza de grifo las puertas se abrieron de par en par. Ante él apareció un inmenso salón; en el centro brillaba una tea de llama dorada. Junto a esta una mujer hermosa y de gesto plácido le miraba. La diosa Hestia.
— ¿Qué deseáis al invadir mi santuario?
— La Luz de la Verdad, Gran diosa Hestia — contestó Euristiano mientras se arrodillaba— Es vital para mi pueblo que lo consiga.
— En ese caso, cogedlo, pero sed prudente—le aconsejó— ya sabéis lo que ocurre a aquel que coge la Luz de la Verdad con el corazón cargado de mentiras.
Euristiano hizo oídos sordos y con gesto avaro cogió la tea. Al punto, un calor infernal invadió su cuerpo, que comenzó a arder en una llama blanca pura hasta que en el suelo solo quedó un montón de cenizas, igual a otros muchos que circundaban al altar.
— Sabia, Atena — preguntó Hestia a la mujer que estaba oculta entre las sombras— ¿Cuando tiempo tendré que aguantar la irritante presencia de hombrecillos que dicen haber seducido a mi sobrina Afrodita para convertirse en el héroe de su vecinos.
— Mientras el Hombre siga fingiendo creer en los Dioses, pero menospreciando nuestro verdadero poder, estimada Hestia.

9 comentarios:
Inauguramos nueva sección creativa.
Bajo la etiqueta " escritura automática" colgaré algunas de las cosillas que escriba en el marco de una propuesta creada por una colega de un foro de escritura por que que ando.
Crear , a partir de tres palabras y en hora de tiempo un relato. Para eso se queda en el foro a una hora concreta de un dia.
Las tres palabras de esta edición eran : Dios, luz , héroe.
Todavía ando alucinada con lo bien que han quedado los relatos. Hay que darles un pulido, sí, pero nada que no se arregle con una segunda lectura más pausada. El tuyo es muy simpático y está muy bien escrito. ^^
Ventajas de haberse metido últimamente una buena sesión de Peplum ;)
Pero sí, es sorprendente lo bien que salió la cosa , yo igual lo pulo para el monstruos de fantasía en lugar de mandar a Tomasin...
Pues si, es sorprendente que en una hora de tiempo te haya salido un relato tan cojonudo.
Por cierto, ¿cuales péplums te has visto?
Pues aún salieron cosas mejores
Los últimos que cayeron la semana pasada fueron
- Arrivano il Titani ( Los titanes) de Duccio Tessari
y
- Ercolle al centro della terra de el Maestro.
¿Qué te pareció "Los titanes"? ¿Demasiado cómica para tu gusto?
No. En realidad me lo pasé genial viéndola. Es paródica, sí, pero destila amor al género y tiene un aire a lo peli de aventuras clásica de lo más entrañable.
Me sigo partiendo con el nombre del protagonista y toda la parte con el custodio xD Te quedó un relato la mar de apañado en un tiempo record :)
Ya sabes que tengo bastante mala leche con los nombres de los personajes; lo curioso es que cuando empecé a teclerar, el relato iba para serio.....Luego me vino a la mente el primo del Cerebero y ...
Publicar un comentario en la entrada